No podía dejar de llorar y no entendía porque, ella le exponía las razones por las que no podían seguir, él le exponía las razones para continuar, los dos con ideas distintas, pero ningún lograba convencerse, sus manos temblaba un poco por el susto que les provoca el desamor, ese frío que empezaba en sus labios, y terminaba con sus sueños. Sus miradas se perdían intentado separarse, a veces como avispas, a veces como aves suspendidas en el aire, a veces como el propio aire suspendido entre sus palabras, no terminaban ni siquiera una frase completa…
Ella se metía al coche, intentaba despedirse cuando él de pronto, le robo un beso, fue un beso que hizo entibiar el frío de sus labios, que hizo callar cualquier intento de palabras, y el aire se quedo inmóvil… ella no podía dejar de llorar y no entendía porque. 
Noche rota.
:: Antonio Brito