Te vi desde lejos, leías, o pretendías hacerlo, me engañabas en ese preciso instante con imágenes estáticas, pero estabas distraída, paradójicamente concentrada en un punto y coma que separaba una soga y el piso, pero aun mentías, mentía tu mirada que se dormia entre esos libros llenos de sangre, de espadas, de sexo, querías poseer todo el conocimiento.
Después no supe donde estabas, si fue tu reacción huir cuando te diste cuenta que te espiaba entre esa gente que no apreciaba tu hermosura, ¿o abras cambiado de cara? quizá te convertiste en una planta verde, o en esa espina, o tu presencia empezó a ser invisible cuando un nudo de tu cabello se deshizo con el aire. Pero me seguías engañando, estaba casi seguro.
espina deshilada
:: Antonio Brito