Refrigerador tibio.

Algo que escribir, algo que esta noche saque de su lengua, alguna imagen que se concentre y se vuelva realidad. Mientras escucho a Oscar Chávez: “Por ti, el mar es la locura del cielo…” (el refri hace crujir la escarcha creando otro hueco en mi cuarto).
Mira que envidio a tu vientre tibio, mis pies envidian mientras se enfrían descalzos…
“dos besos llevo en el alma llorona”… el viento llora a lo lejos, toca mi puerta.

-Hola.
(el viento sigue llorando)
-¿Por qué estas triste?
(el viento se mete a mi cuarto y el reloj se cuaja en ese mismo instante)
(el viento escribe tu nombre agridulce)