Un cuento y una anécdota de hoy.


-Hola sombra
-Hola extraño
-Yo soy tu dueño ¿Por qué me dices extraño? -Yo no soy tu sombra (la sombra se rasca la cabeza).
-¿Entonces quién eres tú, y dónde esta mi sombra?
-No se, yo soy la sombra del árbol, quizás tu sombra se la comió la noche.
-¿Quieres ser mi sombra?
-Yo ya soy la sombra del árbol, pero te presto la sombra que hacen mis hojas secas.
-Bueno.



Y hablando de caídas y cuentos:


Cables que sirven para colgar la ropa limpia, una escalera, un rollo de palos, un olla de peltre en el borde de la barda de algun segundo piso.
quiero bajar la escalera, la muevo, muevo el rollo de palo, cae despacio, tanto que tomo la libertad de saber lo que pasara, lo observo, no se detiene, hace contacto con la olla, la olla sigue el principio de la gravedad, cae, me imagino que pasa el segundo piso, el primero, cae más como si estuviera obligado a caer.
Me asomo
Mi papá se agarra la cabeza.
Bajo las escaleras quisiera ser yo la olla de peltre para ir más rápido.
Sangre. Tiemblo.
No pasa nada, solo es un rasguño en la nariz, y unos dientes adoloridos.
No pasa nada ni siquiera una moraleja, unas palabras de aprender de los errores.
El punto es… cometer otros nuevos.





[adiós]