
La calle perdida.
Tu mano en mi pecho.
Tu espalda que se quiebra.
El árbol seco.
Dejas mi cuello adolorido apúrale a sacar esa cecina del congelador antes que se eche a perder, antes de que mi hambre se tranquilice. Pero anda, no llores, deja que los recuerdos lloren por nosotros.
alamo
:: Antonio Brito