
Resultaria tonto darle forma al deseo, en un mundo "aparente" donde las palabras, sentimientos e incociencia se mezclan. Solo falta ver en donde quiera que nos encontremos, las miradas entrecruzadas de las personas, disimulando "no ver", casi como disimular "no sentir" llenarnos de imagenes.
En el metro, en cualquier parte donde la multitud nos escuche, ahí, esta el deseo.
Latente.
Cubierto de buenos modales, sonrisas, retrovisores, y vidrios de los carros, que simulan espejos.
Decir un carajo, para controlar nuestra furia interna, y engañarnos como nos engaña esa silueta de piernas bien formadas, o esa etiqueta del pantalon de moda.
Zapatillas, pulseras, aretes, corbatas, lentes, portafolios. Todo, conspira para transpirar discretamente, uno a uno el impulso que nos hara, por el momento: .....
.... invisibles.
sarrapastroso
:: Antonio Brito