Como detesto tu voz, y tu falta de memoria, tus gritos, tus estupidos comentarios de cosas sin importancia, esos ratos largos donde uno ya no haya que decir, la sonrisa falsa que siempre haces cuando ya no se me ocurre nada gracioso. Pero te he visto... la necesidad inconciente que tienes de mi, me buscas, necesitas de mi voz, de mis ideas, de lo que puedo prometer sin necesidad de comprometerme ¿que intentas hacer?
Hasta hace un momento, todo estaba donde queria. Sin embargo, ¿Dónde puse fuera de lugar, albitrariamente mis ideas? y ahora no puedo dejar de estar como un niñito de secundaria, nervioso, indispuestos, y palido al ver tus ojos.
¿quien juega ahora?